
martes, 8 de enero de 2008
Mi mejor amiga se ha casado con un cabrito

jueves, 20 de diciembre de 2007
Enseñé mis partes a todo el Instituto sin querer

DOCTORA MAIATU:

nudis_lc.queroumforum.commiércoles, 12 de diciembre de 2007
Mi hijo me trae "okupas" a dormir a casa

Tengo dos hijos, un chico y una chica adolescentes, y desde pequeños los he educado para que fueran tolerantes con los demás y echasen una mano al prójimo siempre que pudieran. El problema es que mi hijo se ha tomado la lección demasiado al pie de la letra y ahora, cuando sale "de marcha", se compadece de cualquier chaval que ve por ahí tirado en las aceras, entre un bar y otro, y si se entera de que no tiene donde dormir, pues se lo trae a casa a dormir al sofá del salón, tan pancho.
DOCTORA MAIATU:
Podrías probar el método "sucio", que suele ser el más apropiado. La próxima vez que aparezca un chaval de ésos en tu salón, dale 100 euros (caro, ya lo sé, pero a grandes males...) para que se vaya en seguida. Dile que es un favor que te hace, que necesitas el salón, y que estás tan agradecida que además puede llevarse una de las chucherías que seguro tienes por casa, a poder ser alguna cosa que aprecie tu hijo, como la Play Station, por poner un ejemplo. ;-) Ah, y secreto absoluto, recuérdale, esquiva a mi hijo si lo ves, porque este es un trato entre nosotros, y no sabes cuánto te lo agradezco... El chico seguro que se va flipado pero feliz de la casa. Con 100 euros y una Play Station por el morro, tú me dirás.
Y llega la mañana, y el disgusto monumental de tu hijo al ver que su acogido ha resultado ser un ladrón y un aprovechado. Y entonces tú pones caritas y le hablas de lo de la "otra mejilla", y que hacer obras de caridad es complejo, y hay que tener cuidado, y etcétera. Es más fácil que entre en razón después del "robo" que antes, ¿no crees?
Pero si aún así persevera, entonces ríndete. Ese chico tuyo tiene vocación para ingresar en una orden religiosa. Empieza a buscar convento.
(*) Estos casos son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia... o debería serlo.
Tengo un armario empotrado en medio del salón

Lo del mercado inmobiliario no tiene nombre, doctora. No se puede imaginar cómo me han dejado mi piso, unos constructores desgraciados que parecen aquellos Benito y Manolo de "Manos a la obra", ¿se acuerda? Ya debería haber empezado a mosquearme cuando por las buenas empezaron a hacer una planta de garajes más, y eliminaron todos los adornos de la fachada, hasta dejar el inmueble estilo "soviet" y sin gracia.
Coral Mañado (Ponferrada) (*)
DOCTORA MAIATU:
De disimular, nada, chachina. Tú enseña el piso bien ancha a tus amistades y cuéntales que ese armario es la última moda en decoración. "La habitación que se guarda a sí misma", o algo así, diles que es el concepto. No te cortes ni enrojezcas, y mantente en tus trece, acabarás convenciéndolos y verás cómo más de uno te imita. Y envía recortes a las revistas de decoración, que ofrecen premios a la colocación de muebles más original. A nadie se le había ocurrido situar un armario en medio del salón, eres la primera, una pionera... ¡Es genial!
(*) Estos casos son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia... o debería serlo.
Usa el lavabo de la oficina para sacarse semen

DOCTORA MAIATU:

martes, 11 de diciembre de 2007
Papa Noel, Reyes Magos: sólo puede quedar uno

Mi hijo pequeño no acaba de entender cómo es posible que tanto Papá Noel como los Reyes Magos repartan regalos en Navidad. Dice que seguramente tiene que ser el uno o los otros, pero no todos a la vez. Yo no acierto a responderle, porque me parece razonable lo que dice. ¿No lo cree usted?
DOCTORA MAIATU:
(*) Estos casos son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia... o debería serlo.
lunes, 10 de diciembre de 2007
Me marea con nuestras vidas pasadas

DOCTORA MAIATU:
Eh, chacho, si la dejas, y lo de las vidas pasadas es verdad...prepárate a meterte en un círculo kármico sin final... y a no poder librarte de esa chavala en toda la eternidad. Yo creo que este problema lo estás enfocando al revés. La táctica que yo recomiendo aquí es la de "¿Quieres una taza? Pues taza y media..."
(*) Estos casos son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia... o debería serlo.
miércoles, 5 de diciembre de 2007
A la porra el amor eterno

martes, 4 de diciembre de 2007
¡Mi marido ha perdido a mi niño al enviarlo a las "vacaciones blancas"!

¡He perdido a mi hijo, doctora, o mejor dicho lo ha perdido el gilipollas de mi marido, que no se entera! Lo que me consuela es que lo tendré de vuelta en casa dentro de una semana, con suerte. ¿Pero mientras tanto debería acudir a la policía, qué cree usted? Porque estoy casi segura de que está bien atendido, donde quiera que esté.
Carmen Ungunzu (Vitoria) (*)
DOCTORA MAIATU:
Eres de lo que no hay, Carmen. Tan madraza por un lado, y tan despreocupada por el otro. Y tu hijo ha salido a ti, seguro... porque a los ocho años ya podría haber avisado a los monitores de que anda por el mundo "equivocao". Pero esa capacidad de mimetizarse, si lo recuperas, haz porque la cultive, que no sabes lo que le va a valer en las reuniones encrespadas de la oficina cuando sea mayor... o cuando le pillen en jaque... o siempre, que ya se sabe que la vida es muy complicada casi todo el tiempo. Y entre tanto no vuelve... ¡¿qué haces que no has presentado esa denuncia en Jefatura corriendo de que te ha desaparecido tu hijo?!
(*) Estos casos son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia... o debería serlo.
lunes, 3 de diciembre de 2007
Atienden al perro y pasan de la persona herida
Cada vez estoy más convencida de que los humanos estamos locos. Resulta que tengo una perrita, nada especial pero la adoro, ya se imaginará. Aún así, me pareció muy fuerte lo que me sucedió el otro día. No suelo llevar a "Lali", que así se llama, de paseo por el centro de la ciudad, pero en esta ocasión no tenía mucho tiempo y, aprovechando que iba con una amiga, pensé en hacer los recados y luego, todo seguido, sacarla de paseo. Así iría más rápido que teniendo que volver a buscar a la perra después de las compras.
DOCTORA MAIATU:´
ndes a que me refiero. :-)------------------------------------------->miércoles, 28 de noviembre de 2007
Si mi mujer me pone los cuernos, ¿debo preocuparme?
CONSULTA #7
Amo a tres hombres a la vez
(*) Estos casos son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia... o debería serlo.
martes, 27 de noviembre de 2007
No aguanto en un trabajo más de tres meses

Hey, doctora, he visto que se toma algunas consultas a cachondeo, pero le pido por favor que me eche una mano con mi problema, y nada de bromas, que estoy preocupada de verdad. Resulta que no aguanto más de tres meses en un trabajo. Con el paro que hay y todo, no puedo evitar que a los tres meses me entre una compulsión y tenga que salir por la puerta. He salido de todas las maneras: con portazo, con escenita, tranquilamente, sin que nadie se enterara, previo acuerdo con el jefe, en plan de volveré mañana... y sin volver, en plan de vacaciones que luego se hicieron indefinidas... qué le voy a contar, soy una enciclopedia andante de la dimisión voluntaria, porque la verdad es que nunca les he dado tiempo a echarme.
Pero mis padres empiezan a pensar en meterme en un psiquiátrico y yo tampoco sé muy bien por qué hago eso. Bueno, sí lo sé: porque he tenido tropecientos curros y ni uno solo, fíjese bien, ni uno solo con condiciones decentes. Cuando no tenía una mierda de sueldo tenía un contrato basura, o bien ningún contrato, sin Seguridad Social ni nada; o bien de milagro que conseguía un contratín medianamente decente, y entonces el jefazo se creía con derecho a mi vida y a mi alma. Y hala a tragar mecha, respondiendo ante él en cualquier momento del día y de la noche. Hubo un curro en que estuve a punto de ir al psiquiátrico, del acoso al que me sometían. El puto teléfono sonaba a todas horas, les daba igual que tuviera descanso o vacaciones que que no.
Y luego lo más gracioso es que cuando, después de haber aguantado las condiciones más infames durante unas semanas, o meses, les dices que te vas, se alucinan y se cabrean, como si estuvieras despreciando el chollo más grande de la tierra. "Si es que hay cola para este puesto, piénsatelo bien", llegó a decirme uno de mis mandamases. Y hasta sería verdad. Total, que no es que me arrepienta de haber dejado esa mierda de trabajos, pero necesitaría una forma de salir del paso y conseguir algo estable para por fin tener un sueldo y poder montármelo en plan adulto. Que los años van pasando y una ya no está para tantas gilipolleces como antes. Seguir con mis padres a los 35 me toca los ovarios. Por favor, doctora Maiatu, ayúdeme con un buen consejo.
Mamen Hartanunca (Lugo) (*)
DOCTORA MAIATU:
Mira, Mamen, la mayoría de la gente se deja llevar por el miedo y se agarra a cualquier trabajo, por miedo a no encontrar nunca otro. Y ahí se pasan la vida, mes tras mes, pasándolas putas pero por lo menos cobrando algo a día 30. Ésa es la vía general. Lo que hacen los currantes para sobrevivir, emocionalmente hablando, es vivir vidas paralelas, por un lado son zombis en el trabajo, y sólo recuperan su antigua personalidad en sus ratos libres. Claro que la doble vida pasa factura y al final su existencia toda se tiñe de un tono grisáceo (qué poética me he puesto).
Pero no te desanimes, hay otra opción. Claro que es más arriesgada y puede que tengas que pasarte unos cuantos años bohemios sableando a amigos, parentela y conocidos para sobrevivir, hasta que tengas éxito... o definitivamente dependas de la beneficencia.
Es aquello que dicen los yankis de la Nueva Era, tan bonito: "Ponte a hacer algo que realmente te guste, y ya no tendrás que trabajar un día más en el resto de tu vida". Supongamos que a ti te gusta hacer teatro (lo del portazo en la oficina me ha puesto sobre la pista), o equilibrismo, o patinete,... o yo qué sé. Mira a ver si encuentras alguna manera de rentabilizar tu "hobby". Cosas más raras se han visto que gente que se empeña en salir adelante con sus aficiones, y al final acaban multimillonarios. Pruébalo, bonita, que para la primera vía, la general, siempre estás a tiempo. Mucha suerte y ya me contarás. Con tal de que no se te ocurra hacerme la competencia poniendo otro consultorio... :-O
(*) Estos casos son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia... o debería serlo.
lunes, 26 de noviembre de 2007
El gafe se hereda; yo soy la prueba

Desde hace dos meses estoy muy preocupado. Hasta ahora no me había importado mucho la historia de la familia, pero es que llevo semanas sin hacer una a derechas. Y cuando pienso en mi abuelo y en mi padre... que a ver si hay algún gen de esos hereditarios que me hayan "pasao"... pues entonces estoy "jodío".
Porque lo de mi abuelo traía tela... que puso una granja de pollos poco antes de la Guerra Civil, y primero pasaron por allí los "azules" y no dejaron ni una pluma, del hambre que traían. Pues el hombre, con más moral que el Alcoyano, recoge los pocos ahorros que le quedaban e intenta resucitar el negocio. Pero qué va, en éstas vienen los "rojos" de la montaña y hala, vuelta a dejarle sin nada. En esas circunstancias, mi abuelo se quedó arruinado y ya desde ahí, no volvió a levantar cabeza. Negocio que montaba, negocio que se iba a pique por las tonterías más grandes. Cuando puso una sastrería, se inventó el "prêt-à-porter". Si le daba por los sombreros, dejaban de llevarse. Y así sucesivamente, una pena todo.
Lo de mi padre fue de aúpa también. Era capaz de chocar con el coche en una carretera secundaria en la que no pasaban dos vehículos en todo el día, él... y el otro con el que se estrelló de frente. Que para más colmo venía en su mismo sentido. ¿Cómo pudo hacerlo? Nadie lo sabe hasta el día de hoy.
En las tiendas del barrio le temían y hasta había alguno que colgaba el cartelito de "cerrado" en cuanto le veía acercarse. Porque establecimiento en el que entraba, establecimiento que iba de culo. El bar de la esquina tuvo que cerrar tres veces, hasta que al nuevo dueño se le ocurrió prohibir la entrada a perros... y a mi padre.
En el amor no le fue mejor: mi madre, una santa pero muy humana, le puso los cuernos por todo lo alto con un técnico electricista que vino un día a revisar la instalación del edificio. Revisó la instalación... y a mi madre.
Mi padre, pobre hombre, tuvo la mala suerte de no enterarse hasta el día antes de su muerte, cuando mi madre en conciencia no pudo callar más, y cuando a él no le daba tiempo a cambiar el testamento. Y cuando en realidad le daba igual, porque para qué morirse "disgustao". Pues así se murió, pobrecillo. Gafe hasta el final.
Yo hasta ahora pensaba que me había librado de la herencia familiar, pero no. Hace tres meses yo llevaba una vida más que decente: ahora estoy en el paro, sin saber por qué, el dinero se me acaba y no me sale una oferta de empleo ni de casualidad. La única que me salió era una engañifa "pa" vender de puerta a puerta, y mientras aceptaba ésa, perdí otra que me valía. Cago en... A mi mujer la tengo con las maletas en la puerta, a punto de irse porque dice que ya no me soporta, pero que me deja a los niños, que a ella le toca vivir la vida, y bla, bla, bla... ¡Pero qué más vida quiere vivir, si nunca ha pegado golpe, y siempre ha tenido de todo como una reina! Y de nuevo las tiendas del barrio están en estado de alerta conmigo, que ya he empezado a notar malas caras, a ver si me cuelgan a mí ahora el dichoso cartelito de "prohibida la entrada". ¿Se le ocurre algo para librarme del gafe heredado, doctora?
Chus Milvientos (Girona) (*)
DOCTORA MAIATU:
Me parece que el "gafe" tuyo no es heredado, Chus, sino que lo estás creando tú a fuerza de bien. Repasemos tu historia familiar: si tu abuelo era tan "gafe" como dices, que nadie lo niega, y si tu padre ídem de ídem, y sabemos que tu madre se lió con el técnico electricista, ¿cuántas posibilidades tienes tú de ser legítimo? Muy pocas, hijo, muy pocas. Seguro que eres hijo del técnico ése, que la suerte la tenía a espuertas, ya ves qué bien salió del paso. O... ¿no creerás que tu padre, con lo gafe que era, iba a pasarse sin cuernos 100%, no? Yo apostaría por olvidarme de "gafes" y tonterías y reconocer tu herencia, ir en busca de tu verdadero padre, gritarle "papaaa" a la cara con lágrimas en los ojos, y con la insinuación de que ahora hay análisis de paternidad y demás zarandajas, sacarle pasta a espuertas hasta que encuentres otro trabajo. A él se le acabó la suerte, pero tú, Chus, acabas de empezar la auténtica buena racha.
(*) Estos casos son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia... o debería serlo.
jueves, 22 de noviembre de 2007
La tengo demasiada grande
Seré breve, doctora. La tengo demasiado grande, ése es mi problema. Y no logro que ninguna de mis amigas... vamos, usted ya me entiende,... repita por segunda vez conmigo una vez que me han probado, porque dicen que duele y que para sufrir, prefieren fingir un orgasmo con otro que la tenga pequeñita, que así es más relajado. Así que no mojo pan desde hace tanto que ni me acuerdo. Y encima en la pandilla, que aquí en mi barrio nos conocemos todos, me han puesto de mote "El Espolón". Mi madre se niega a salir a la calle de la vergüenza que pasa con sus amigas. En el taller donde trabajo, ningún compañero quiere tomar una cerveza conmigo después del curro, para evitar odiosas comparaciones. Y yo ya no sé qué hacer. En Internet todo son anuncios para aumentarse la pirulina, nadie habla de bajársela. ¿Se le ocurre algo?
Lolo Malfario (Carbancha) (*)
DOCTORA MAIATU:
Se me ocurre que te has equivocado de profesión, Lolo, que tienes un futuro brillante y que no lo sabes. Si ya lo dicen los americanos: "Dios da pañuelo a quien no tienes narices". Y las narices para ti es el negocio del porno, chaval, que mueve miles de millones al año, y que cuando te vean aparecer con tu herramienta se te van a rifar, ya verás. Y a partir de ahí, la cosa es fácil, porque tienes lo principal. Te vas a forrar. Mándame una propinilla cuando consigas tu primer sueldazo millonario. Ya alquilaré alguna de tus obras de arte en el videoclub. Un besazo, y a cuidártela bien, que eso que tienes en la entrepierna es la gallina de los huevos de oro.
(*) Estos casos son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia... o debería serlo.
miércoles, 21 de noviembre de 2007
Los vecinos del quinto me han echado la puerta abajo

Ayúdeme doctora Maiatu:
Soy el guardián de una finca urbana (bueno, el portero de siempre) y lo que me ha pasado recientemente es para aparecer en "El Caso". ¡Que me han tirado la puerta de mi casa abajo unos indeseables del quinto! Ni en "Aquí no hay quien viva", vamos. Y eso que yo podría contar cada historia de esta nuestra comunidad... como que los inquilinos se hacen mayores y algunos ya pasadísimos de cabeza y talante. La del octavo, todos los días se va a la compra, vuelve y me deja el carrito lleno de víveres "aparcado" delante de mi garita en el portal. Y hala, todos los días arrastrando el dichoso carrito hasta el ascensor y subiéndolo. Y eso, cuando el ascensor, que también data del año del colerón, no se estropea. Entonces, o subo el carrito los ocho pisos a pie, que lo hice una vez y juré por mis muertos que nunca más; o me dedico a esperar a que la señora vuelva a salir de su piso, que a veces se tarda varias horas. Y ella, tan fresca, sin acordarse para nada de sus compras. Lo más que me dice es: "¡Braulio, hoy mismo he comprado yo también merluza fresca, como la que me trae en ese carrito!" Para merluza la que arrastra ella en su cabeza, digo yo. Que hay veces en que se me contagia y no sé si voy o vengo. Menos mal que tampoco calcula en cuestiones de dinero y en las últimas Navidades... ¡me largo una propinazaaa! 600 euros del ala me cayeron, y a ella le parecía poco. En fin, que con golpes así uno sigue aguantando.
Luego están los impresentables del sexto. Éstos tuvieron unos hijos impresentables, qué menos,y ahora tienen nietos. ¡Y qué nietos! Están al acecho con botellas de agua llenas para que, cuando un servidor salga al patio, le caiga un buen chaparrón. Ya he protestado varias veces y nada, siguen soltando a las fieras. ¡Qué cruz, qué cruz!
Pero lo que ha colmado el vaso, y ha hecho que me replanteara cambiar de profesión, ha sido lo de este fin de semana. El quinqui del quinto es hijo de los dueños del piso y, aprovechando que sus padres estaban fuera, se fue de juerga con su novia, una guarra de mucho cuidado, sólo hay que verle las piernonas gordas enfundadas en una mini mini que se pone. Y no es que yo sea mirón, pero con esas pintas la ve cualquiera a dos kilómetros de distancia, no hay forma de evitarlo. El chaval viste bien, en cambio, se nota la pasta de los papis, pero de la azotea casi está peor que la del octavo. (Aquí entre nosotros, yo creo que se mete algo, porque ya me dirá usted si no). Espere, espere, que le cuento.
Eran las tres de la madrugada y yo, con mi parienta, dormía el sueño de los justos. Los fines de semana son algo más calmados y aprovecho para reponerme de la convivencia diaria con ésta nuestra comunidad. Y de repente, ¡boom! un zambombazo espantoso que hace que aterrice en el suelo desde la cama. Mi parienta, que se despierta también, y ni corta ni perezosa, me anima a que sea yo quien dé el do de pecho y me lance por el pasillo adelante. "¡Braulio, que tú eres el hombre!" El hombre, el hombre,... cago en... Pues que cojo aliento, y un bastón grueso que tengo para ir de pascuas a ramos al monte, trago aire, y me decido. Entro en el salón como una tromba, porque malos tragos, pasarlos pronto, y ¿qué me encuentro? Al vecinito del quinto, uno ochenta de estatura y cero gramos de cerebro, un armario de chaval todo colocado y tambaleándose, mientras su supermoza le sujeta de un lado y él, al verme, gime: "¿Dónde están las llaves?", que sólo le faltó añadir "matarile, rile, rile". Me fijo y a través del salón veo que, que... ( me atraganto) ¡que se ha cargado la puerta, que la ha arrancado de las bisagras y ha entrado cual Obelix! Lo siguiente que pasó fue que el chaval se agacha y echa una pota monumental en medio de la sala. Y después, el diluvio, que se desmaya. Ahí fue la de Troya. Gritos, carreras, llamadas a sus padres a ver qué hacíamos. Total, que una semana después el suceso sigue siendo la comidilla de los vecinos, yo sigo sin puerta, pero por lo menos los del quinto me han pagado una indemnización para que no denuncie a la policía. Parece ser que el chico se fue de juerga y se olvidó las llaves para entrar en el piso. Alucinando como estaba, recordó que yo guardo copia de las llaves de todas las viviendas en mi casa, y decidió coger la suya, sin importarle las puertas ni barreras que encontrase en su camino.
El caso es, doctora Maiatu, que yo ahora me encuentro muy deprimido, como con resaca. ¿Esto es normal? ¿Qué hago, dejo el trabajo? Porque lo que me ha pasado me ha dejado secuelas, que me despierto en medio de la noche con pesadillas y temblores, soñando que alguien ha vuelto a entrar en mi casa. (Ahora, que todavía estamos sin puerta, lo tienen chupadísimo). ¿Qué hago, qué hago? Ayúdeme, por Dios.
Braulio Z. (Cabañaquinta) (*)
DOCTORA MAIATU:
Pues algo parecido al chantaje, Braulio, hijo, si lo tienes a huevo, vamos. Que conste que yo no he hablado de extorsión, sólo lo digo para aclarar conceptos, no vaya a ser que me cierren el consultorio. De lo que hablo es de un acuerdo amigable con los del quinto, que tú mismo reconoces que están forrados. Coméntales como quien no quiere la cosa que podrías sacar algún dinerillo contando esto en uno de esos programas tipo "Diario de Ledizia", y que no vas bien de fondos este mes, y recuérdales lo de tus secuelas, que eso hasta podría ser denunciable, y saldría su hijo en la prensa, y bla bla bla. En un minuto seguro que se ofrecen amablemente a darte la ayudita mensual que necesitas para superar temores y pesadillas. Y hala, a vivir que son dos días. Cuídate, amigo, y que te mejores.
martes, 20 de noviembre de 2007
Pago los plazos de mi ex... ¡y no sé cómo parar!

(*) Estos casos son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia... o debería serlo.




